Los Príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, protagonizaron uno de los momentos más esperados del fin de semana al aparecer juntos en la alfombra roja de los BAFTA el domingo 22 de febrero en el Royal Festival Hall de Londres. Fue su primera asistencia conjunta a la gala en tres años: la última vez que coincidieron en el evento fue en 2023. En 2024, Guillermo acudió en solitario mientras Catalina se recuperaba de la cirugía abdominal que precedió a su diagnóstico de cáncer, del que anunció estar en remisión en enero de 2025.

La presencia de ambos este año tiene un componente institucional claro: Guillermo es presidente de la BAFTA desde 2010, por lo que su asistencia no es solo un acto de representación social sino un compromiso de cargo. Catalina lució un vestido largo de Gucci en tonos rosa y frambuesa, una pieza que ya había llevado en 2019 y que coordinaba perfectamente con la chaqueta de terciopelo burdeos de su marido. La 79.ª edición de los galardones, considerados los premios cinematográficos más importantes del Reino Unido, fue conducida por el actor escocés Alan Cumming.

La aparición de la pareja se produjo solo tres días después del arresto de Andrew Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey Carlos III y anteriormente conocido como el Príncipe Andrés, quien fue despojado de todos sus títulos reales el pasado octubre. Andrew fue detenido el 19 de febrero —su 66 cumpleaños— por sospecha de prevaricación en el ejercicio de un cargo público, al haberse revelado en los documentos Epstein que habría compartido información comercial confidencial del gobierno británico con el financiero condenado mientras ejercía como enviado comercial del Reino Unido. Fue el primer miembro de la familia real británica en ser arrestado en casi 400 años. CNN Fue interrogado durante más de 10 horas y liberado sin cargos, quedando bajo investigación.

El palacio indicó que Guillermo y Catalina estaban "profundamente preocupados por las continuas revelaciones" sobre el caso, aunque no emitieron declaración pública sobre el arresto. CP24 Su asistencia a los BAFTA, interpretada como una señal de "business as usual" de la Corona, se produjo horas después de que el rey Carlos III apareciera en la London Fashion Week y la princesa Ana realizara un acto oficial en Leeds, todos compromisos previamente agendados que la familia real decidió mantener a pesar de la crisis.